Lanzada en 2010 como Xbox 360 S, fue un importante rediseño de la Xbox 360 original. Adoptó una carcasa más pequeña y silenciosa, incorporó Wi-Fi de serie y utilizó una nueva placa con CPU y GPU integradas en un único chip, reduciendo consumo y temperatura. También añadió un puerto específico para Kinect, que podía alimentar el sensor directamente sin necesidad de una fuente externa.