El Aiwa CSD-GM1 apareció en Japón en 1994 como una de las variantes más singulares de la familia Mega Drive. Aiwa integró en un equipo de audio doméstico hardware compatible con Mega Drive y Mega-CD, permitiendo utilizar tanto cartuchos como juegos en CD-ROM y convirtiéndolo en una peculiar combinación de equipo musical y consola de videojuegos.