El Commodore MAX Machine apareció en Japón en 1982 como un sistema doméstico de bajo coste estrechamente relacionado con el futuro Commodore 64. Utilizaba el procesador MOS 6510, gráficos VIC-II y el chip de sonido SID, pero disponía de solo 2 KB de RAM y no incluía BASIC en ROM. El software se distribuía principalmente en cartuchos, incluido MAX BASIC, y los cartuchos del MAX podían utilizarse posteriormente en el Commodore 64 gracias a su modo de compatibilidad Ultimax.