El Tomy evio Simple Concert apareció en Japón en 2003 como un original intento de convertir la interpretación del violín en una experiencia electrónica accesible. Mediante un arco detectado por sensores, el usuario podía controlar la música mientras seguía las indicaciones mostradas en el televisor; además de sus seis canciones incorporadas, el repertorio podía ampliarse mediante cartuchos evio Media intercambiables, convirtiéndolo en una pequeña plataforma musical doméstica.