Sony Ericsson lanzó Xperia PLAY en 2011 como teléfono inteligente Android diseñado expresamente alrededor del videojuego. Bajo su pantalla deslizante ocultaba una cruceta, botones de acción, gatillos y dos superficies táctiles que sustituían a los sticks analógicos, acercando su control al de una consola portátil. Utilizaba Android y podía ejecutar juegos móviles convencionales, además de títulos optimizados para sus controles. También llegó con acceso a juegos clásicos de la primera PlayStation mediante el ecosistema de Sony. Xperia PLAY fue uno de los intentos más claros de integrar controles físicos de consola en un smartphone comercial de gran fabricante.