Video Challenger fue producido por Takara en Japón en 1987 y utilizaba cintas VHS especialmente preparadas junto con una pistola óptica denominada Challenge Blaster. La consola no generaba los escenarios ni reproducía la cinta: el vídeo procedía de un reproductor VHS convencional y el hardware detectaba los disparos realizados contra objetivos codificados visualmente en la grabación, acumulando la puntuación. Este planteamiento permitía utilizar imagen real y animación pregrabada, pero hacía que el desarrollo de cada partida estuviera necesariamente determinado por el contenido de la cinta.